A no tener miedo.
A que esa pata ya no tiemble.
Aunque hoy, tembló.
A enfrentarme, si es necesario.
Y aprendí, a no callarme.
Solo me falta aprender ciertas cosas.
Limpiar heridas.
Cerrar los ojos y dejar que la magia suceda.
A doblar a la izquierda.
A no trabar mi boca cuando hablo.
A dejar la intolerancia de lado.
Y los rencores, también.
Aprender.
Es algo que se hace con tiempo.
Y se práctica día a día.
Tras una caída.
Tras una cachetada.
Tras un engaño.
Tras una jugada.
Estas aprendiendo.
Algo.
Nuevo.
Diferente.
Y se presentan esas cuestiones.
Que nos vuelven locos y locas.
No quiero caer allí.
En ese pozo profundo, donde lo único que te ilumina es la oscuridad.
No quiero.
Adiós.